De los unos y los otros

“Si tu enemigo se equivoca, no se lo hagas notar” decía Napoleón Bonaparte, gran militar, estadista y genio político, y tenia mucha razón. Sin embargo, yo no soy enemigo de ninguno de los dos, así que procederé a hacer notar (según mi opinión) las equivocaciones de ambos.


Los del oficialismo-gobierno se están equivocando grotescamente en pensar que su masa electoral es tan ingenua que aceptarán cualquier cosa que ellos hagan, sin importar los medios que utilicen. Se están equivocando en pensar de que, mas allá de los partidos políticos, mas allá de las consignas, existen en el imaginario boliviano máximas morales y políticas como la libertad y la democracia. Se equivocan al pensar que siguen ganando una elección con mayoria absoluta, se equivocan al pensar que pueden traspasar el liderazgo de Evo Morales a cualquier cosa. Están calculando mal políticamente, están apostando demasiado.


Los de la oposición se están equivocando grotescamente en pensar que la masa electoral del MAS los apoyará si ellos defienden valores democráticos, se están equivocando al no cumplir su rol de garantes del pluralismo y la representación al hacerse los zonzos faltando a las sesiones de la Asamblea, no importa donde sean, ya que el ser garantes significa eso: perseguirla a donde sea y hacer valer sus votos. El pueblo no les va a perdonar su ausencia, su omisión, su actitud pilatesca. Se están equivocando en querer llevar sus opciones políticas a un referéndum aprobatorio, pensando que lograrán polarizar sobre ellos a los disidentes. Están calculando mal políticamente, están apostando demasiado.


No nos dejemos engañar, acá se están equivocando los dos: unos por hacer lo que no deben y otros por no hacer lo que deben.


Es que llevar todas las contradicciones de la bolivianidad a un voto por el Si o por el No a una Constitución significa enfrentarla más (a la bolivianidad). Puede que sea una opción que traiga mucho rédito político a la oposición, ya que obligatoriamente debería aglutinarse bajo una sola opción, pero el costo social es muy alto. No vale la pena.


PazDebemos aprender la lección de nuestro hermano Chile: solo la Unidad supera un momento de inflexión nacional. Hoy, debo repetirles: Señores, por favor ¡dejen sus cálculos políticos por una vez, dejen de apostar todo a una elección, dejen sus odios viscerales por el uno y el otro y pónganse a trabajar por su pueblo, por su gente! ¡No queremos mas sangre, queremos trabajo, queremos paz! Esa fue la demanda que se le hizo a Goni, por favor, no volvamos atrás los relojes.


 



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