Edificio de Entel destrozado
Tomaron el INRA e Impuestos Internos
Presidente Morales, por favor, ya es hora de que usted de señales de que no quiere que estas cosas sucedan.
No queremos un estado de sitio, no queremos mas sangre, no queremos mas violencia.
La ciudad y su gente
Señora dice: ¡Ay, no se porque estoy tan gorda!
(Pasan unos instantes)
Misma señora dice: Caserita, ¿cuánto le debo?
Caserita le responde: Son 3 asaditos y un jugo...
Todo esto sucedio en una esquina cruceña a las 8 de la mañana. Mientras yo pude caminar dos cuadras con una sonrisa en los labios.
Disculpa y canción
Esta vez haré un copy and paste, pero quiero aportar algo también: este tema es de una banda brasilera que algunos seguro conocen, Legião Urbana, y simboliza todo lo que es nuestro mundo y en muchos aspectos, aunque habla de Brasil, nuestro país. Se llama Perfeição o Perfección. Personalmente me llena de alegría pensar en que las cosas pueden cambiar.
Les dejo la letra en español y un video con la versión original en portugués e imágenes que me impactaron.
También hay una versión de esta canción en castellano hecha por Ataque 77.
Disfrútenla, vale la pena. Vuelvo pronto, lo prometo.
Un datico: Si tu conexión es algo lenta te recomiendo que hagas click en play, esperes unos cinco segundos, luego hagas click en play nuevamente y esperes unos minutos hasta que la barra roja se haya completado. Asi se cargará todo el video y podrás verlo de corrido y sin cortes.
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Perfección
Vamos a celebrar la estupidez humana
La estupidez de todas las naciones
A mi país y a su corte de asesinos
Cobardes, estrupadores y ladrones
La policía y la televisión
Vamos a celebrar nuestro gobierno
Y nuestro estado que no es nación
Celebrar juventudes sin escuelas
Los niños muertos
Celebramos nuestra desunión
Vamos a celebrar "Eros y Tanatos"
"Persephone y Hares"
Vamos commenmoremos como idiotas
Cada febrero y feriado
Todos los muertos en las calles
Los muertos por falta de hospitales
Vamos a celebrar nuestra justicia
La ganancia y la difamación
Vamos a celebrar los preconceptos
Y el voto de los analfabetos
Conmemorar el agua sucia
Y todos los impuestos
Quemadas, mentiras y secuestros
Nuestro castillo de cartas marcadas
El trabajo esclavo, el pequeño universo
Toda hipocresía y toda afectación
Todo robo y toda indiferencia
Vamos a celebrar las epidemias
Y la hinchada festejando al campeón
Vamos a festejar el hambre
Y no tener a quien oir
Y nadie a quien amar
Seguir alimentando las maldades
Vamos a aplastar un corazón
Vamos a celebrar nuestra bandera
Nuestro pasado del absurdo glorioso
Todo lo gratuito y feo
Todo lo que es normal
Vamos a cantar el Himno Nacional
La lágrima verdadera
Vamos a celebrar nuestra nostalgia
Conmemorando nuestra soledad
Vamos a festejar la envidia
La intolerancia y la incomprensión
Vamos a festejar la violencia
Y olvidemos a nuestra gente
Que trabajó honestamente
La vida entera y ya no tiene
Mas derecho a nada
Vamos a celebrar la aberración
De toda nuestra falta de conciencia
Nuestro desprecio por la educación
Vamos a celebrar el horror de todo esto
Con fiesta, velorio y cajón
Está todo muerto y enterrado ahora
Ya que también podemos celebrar
... la estupidez de quien cantó esta canción....
Ven mi corazón está con prisa
Si la esperanza está dispersa
Es la verdad que me libera
Basta de maldad y de ilusión
Ven, amar es una puerta abierta
Va llegando la primavera
Nuestro futuro recomienza
Ven, que lo que viene es perfección
5 minutos de viaje
-“¡Mami, ya puedo ver!”- dijo la niña con un entusiasmo incomparable e incontenible
-“Claro, hijita, yo te dije que ibas a tener los parches un par de días y luego podrías volver a ver tranquila”- le respondió su madre.
Los demás pasajeros iban pensando en sus cosas, algunos enchufados a sus audífonos y con su música, otros mirando taciturnos por la ventana con algunas lagañas en los ojos y algunos pocos conversando con algún amigo. Nadie lo nota.
-“¡Mami, mira ese caballo!”- exclama la niña con la emoción a flor de piel.
-“¡Mami, mira ese árbol! ¡Mami, mira ese auto!” – grita la niña regocijándose ella misma de haber recuperado la vista. De poder redescubrir este mundo a cada vuelta de esquina.
Yo olvidé cargar mi arma tecnológica con los emepetreces de turno y al subirme al transporte público renegué de este olvido ya que pasaría los veinticinco minutos de viaje en un aburrimiento de ostión.
-“¿Mami, los otros niños nunca más me podrán decir “ciega”, no?” – dijo la niña en tono preocupado.
- “Nunca más, hijita, nunca más” – le respondió la madre con voz entrecortada.
Nadie lo notó, pero la alegría exultante de la niña y la alegría interior de la madre le dieron un halo de luz impresionante a una mañana gris. Y me demostraron, una vez mas, que los brincos del corazón son nuestro motor en la lucha diaria.
