
Un comentario reciente en un post pasado me hizo recordar un desafio que en mi niñez y pre-adolescencia se gestó e incluso se organizó, pero jamás se logró. Cuando yo aprendí andar en bicicleta (tendría unos 8 o 9 años, quizás 10) hubo una época en que la bici fue mi compañera de aventuras. Aun recuerdo como si fuera ayer las aventuras por los defensivos del
río Piraí y las tardes interminables de paseos sin rumbo y sin problemas.
De aquella época quedó la promesa y el desafio personal (luego del intento abortado por nuestros padres) entre primos y amigos (grupo bicicletero) de llegar a Samaipata en bicicleta, ya que ni las bicis quedan. Son 120 kilómetros, 60 son en terreno plano y 60 en terreno ascendente, según mis calculos de niño de doce años tomaría unas 12 horas llegar en bicicleta.
Es un desafio pendiente para mí, pero algún día
lo haré.
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